“Pocos sentimientos hay que procuren al hombre mayor consuelo en sus penas, más descanso en sus trabajos, más calma en medio de las luchas por la vida y más serenidad para el ánimo que el sentimiento de la Naturaleza. Cuando se posee éste con alguna viveza, la contemplación del campo es el más sedativo para las enfermedades del espíritu. Aspirando paisaje se goza de uno de los mayores placeres de la vida”. Miguel de Unamuno, 1897.

“Muchos días después, el recuerdo aún perdura con viveza y riqueza de detalles. En cualquier rincón de la ciudad, con solo cerrar los ojos aquel momento aparece como un ratoncillo oteando en la puerta de la madriguera. Al levantar la mirada, aparezco allí bajo sus pies reclinado y resollando. La Alcazaba, grandiosa e impasible, se alza vestida con su atuendo estival de lino, siempre igual de hermosa. Por un momento me hace sentir un anciano. Comienzo a recuperar el aliento, y el regusto metálico a suero sanguíneo comienza a desvanecerse. La fuerza regresa de nuevo con energía. Reclino la mirada y puedo ver a mis compañeros pendiente abajo, esperando una señal para el asalto final. La emoción comienza a desbordar la piel y las lagrimas ya son incontenibles. Dura poco y es fácil de simular, dando paso a un sentimiento de paz tan placentero como la brisa fresca que acaricia la piel ardiente. De pronto todo encaja y el paisaje comienza a recorrer las venas. Dejo de ser yo, y una consciencia mayor se apodera del instante. Sin previo aviso y de un salto, comenzamos a correr todos juntos hacia la cima”.

 

Jamás podrás vivir el sentimiento del paisaje como lo hicieron nuestros antepasados. Ellos eran luchadores reales en un escenario hostil, donde tú solo podrás optar a interpretar una coreografía desfigurada por el mundo actual. Sin embargo, si has probado a vivir el paisaje a través de deportes como el montañismo o las carreras de montaña, habrás reconocido que es un papel innato y que protagonizas con total naturalidad. Y  es muy posible que así sea. Parece que todo cuadra cuando te pones a ello, y cada día la ciencia te da la razón sobre algo que tú ya sabes: has nacido para correr en la naturaleza.

Si ya lo haces, o eres de esos corredores al que le gustaría saltar del asfalto a la montaña, te propongo el siguiente escenario paisajístico para hacerlo en verano: Los Barrancos de la Cara Norte de la Alcazaba y Mulhacen en Sierra Nevada. Los recorridos son muy variados y exigentes, y que tendrás que preparar incluso con años de antelación. Todos comienzan en el mismo punto, el inicio del sendero o Vereda de la Estrella, en el Barranco de San Juan. Si deseas más información consulta en el Canal de la REDIAM el Mapa Guía del Parque Natural de Sierra Nevada, Ventana del Visitante de los Espacios Naturales o los WMS Equipamientos de Uso Público de Andalucía.

Este texto es el primero de una saga de 4 artículos sobre el paisaje, uno por estación, donde cada escenario elegido es descrito a través de la experiencia y sentimiento vivido por diferentes personas, que procedentes de la ciudad realizan una actividad deportiva en un medio natural: montañismo, senderismo, carreras de montaña y BTT. Con una visita a cualquiera de estos espacios, te darás cuenta que dichos personajes ya son paisanos que por doquier inundan nuestras Sierras, ansiosos de paisaje.

Conoce las líneas de trabajo de la REDIAM la sobre el paisaje y como es tratado el concepto de percepción.

Fotografía: Juan José Guerrero Álvarez.