En esta segunda publicación sobre el paisaje de Andalucía abarcamos desde El Estrecho al Guadiana. Visitamos la costa de la Luz y sus diferentes peculiaridades: playas vírgenes, calas y sierras que desbordan de belleza. En esta entrada nos centramos en la influencia marina del paisaje en la zona Oeste de Andalucía.

Partimos de este a oeste desde el Estrecho, pasando por la bahía de Cádiz hasta llegar al Guadiana, frontera con Portugal.

Inspirados en la “Memoria visual de los Paisajes de Andalucía” (2018)  publicada por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, que nos da a conocer el increíble patrimonio de Andalucía. Lo hace de forma visual a través de imágenes aéreas que nos permiten ver el paisaje de una manera global.

Dado los diferentes rasgos característicos de este territorio,  el análisis se divide en tres zonas identificadas en El Mapa de Paisajes de Andalucía:

  • Costas con sierras litorales.
  • Costas bajas y arenosas.
  • Costas con campiñas costeras.

 

Costas con sierras litorales

Estas zonas de costa se caracterizan por la unión del Océano Atlántico con alineaciones y macizos montañosos. En el Estrecho estos ámbitos paisajísticos están representados por el Campo de Gibraltar y las Sierras del Estrecho. Se trata del punto donde confluyen las aguas del Océano Atlántico y el Mar Mediterráneo.

Empezando por la zona más oriental, el Campo de Gibraltar se constituye de pequeñas serranías en estado natural. Como excepción encontramos la Bahía de Algeciras como principal núcleo urbano industrializado. Visual y culturalmente se trata de un lugar excepcional por su arraigada historia y la vista tanto de la bahía, como del Peñón y el continente africano.

Con pequeñas alineaciones de montañas, las Sierras del Estrecho dejan la visión de acantilados bañados por el Océano Atlántico. Las Sierras del Estrecho continúan hacia el interior hasta el Parque Natural de los Alcornocales. Estas serranías bajas están separadas por extensiones de colinas y valles con breñales y bosque mediterráneo que dejan tierra calma y otras más agrestes para la labor y el pasto. Aparte de estas actividades, sus fuertes vientos permiten la implantación de parques eólicos, actividad pesquera y turismo deportivo de carácter internacional.

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Costas bajas y arenosas

En este área litoral destacan extensas y llanas playas resultado de la unión entre agua marina y fluvial. En este punto hablamos del Litoral del Estrecho, la Bahía de Cádiz y las Dunas y Arenales Costeros de Doñana. Priva la horizontalidad del terreno y la fragilidad del paisaje que esta implica ante la intervención humana. Es una zona donde conviven la conservación, la calidad y atractivo paisajístico y medioambiental.

De Tarifa a Chiclana de la Frontera se extiende el Litoral del Estrecho. Es una muestra de lo mencionado antes gracias a su variada fisonomía y cuidado. Dispone de playas, depósitos sedimentarios y relieves tabulares. En él se mezclan tradición y modernidad. Ha pasado de una fuerte historia pesquera y agropecuaria, aún importante en la zona, a ser cada vez más conocido como destino vacacional.

Siguiendo con la Bahía de Cádiz nos lleva de Chiclana a la desembocadura del Guadalquivir. Su diversidad natural aglutina grandes terrenos del parque natural y otros parajes naturales. Entre sus marismas, humedales y salinas se localizan también paisajes urbanos, con la explotación del territorio. Su posición está cambiando ante la crisis pesquera, que aún sigue siendo un referente cultural e industrial, orientándose hacia el sector terciario con un claro carácter turístico.

Por último, las Dunas y Arenales Costeros de Doñana se despliegan por el litoral oriental de Huelva y por la parte más occidental del gaditano.  Las arenas depositadas que caracterizan sus suelos dan lugar a terrenos poco productivos. Con un bajo aprovechamiento de sus recursos, lo representativo de este paisaje son sus áreas naturales protegidas que se combinan con zonas residenciales y turísticas.

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Costas con campiñas costeras

La provincia onubense recoge ámbitos diversos como marismas, desembocaduras y campiñas de baja pendiente. Sus valores naturales han hecho que varios parajes naturales, reservas naturales y humedales sean incluidos en la Red Natura 2000.

Más al este de Huelva encontramos los Arenales, entre el río Tinto y la Marisma del Guadalquivir caracterizados por las dunas. Llanuras de arena y grava con extensiones de pinar, matorral y arbolado silvestre, tradicionalmente destinado a explotación forestal, ganadera y cinegética. Se caracteriza por su gran valor ecológico y sostenible. Aunque, como en toda la zona Atlántica, la presión del turismo es constante.

Desde la depresión del Guadalquivir y la desembocadura del Guadiana se distribuye el Litoral Occidental Onubense. Seguimos hablando de paisajes llanos, muy alterados por la mano humana, con suelos que permiten amplias extensiones de regadío e invernaderos, vitales para el desarrollo de sus núcleos urbanos del interior. Como no puede ser de otra manera, en la costa la actividad principal proviene del turismo, sobre todo segundas residencias, y la pesca de marisco y pescado. El principal valor natural son sus playas y humedales.

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* Imágenes: Banco de audiovisual de la Junta de Andalucía.

* Entrada anterior: Recorrido por los paisajes de Andalucía. De oeste a este, todo singularidad.

* Para saber más sobre el Paisaje en Andalucía visita el Canal de la REDIAM.