Autores: José Enrique Frieyro de Lara. Subdirección de Gestión del Conocimiento, Evaluación y Mejora. Línea de análisis, Prospectiva e Innovación.

La REDIAM integra información relativa a los avistamientos de medusas en el litoral andaluz desde el año 2005.

Los datos integrados son el resultado del trabajo llevado a cabo por Laura Prieto, Gabriel Navarro y otros expertos del Departamento de Ecología y Gestión Costera del Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN) perteneciente al CSIC.

Frecuencia de avistamiento de medusas en el periodo 1994-2015  imagen de temperatura media de la superficie del mar en verano. Periodo 2000-2014.

 

La puesta en uso en la REDIAM de los datos recopilados por el ICMAN sobre los avistamientos por año, debe permitir a los usuarios, especialmente investigadores y gestores de las administraciones competentes, establecer posibles tendencias mediante estadísticas y cartografía digital sobre un problema que afecta a las costas de muchas zonas del mundo y del que el litoral andaluz no es ajeno.

En el año 2007 se produjo un alarmante número de avistamientos de medusas en nuestra costa coincidiendo especialmente con los meses de verano.

Aunque se entiende avistamiento como evento independiente del número de individuos observados. El ICMAN inició entonces un trabajo de seguimiento de alarmas, noticias, censos y demás fuentes de información con objeto de cuantificar y localizar estos avistamientos, además de categorizar las especies más frecuentes. Se observó así que el número de encuentros con medusas en nuestras playas es creciente desde el año 2006. Los picos alarmantes en los años 2007 y 2012 (220 y 234 avistamientos respectivamente) además han seguido en niveles inusualmente altos en el periodo 2013-2016.

Aunque habitualmente se asocia la aparición de medusas con aguas cálidas y esto (junto a otros factores determinantes como las corrientes) es en parte responsable de que la costa mediterránea se vea afectada con mayor frecuencia que la costa atlántica, no siempre es así ni debe infravalorarse la costa atlántica como zona de afección (donde además son más frecuentes los avistamientos de invierno).

En el pico de 2007, efectivamente fueron las costas de Almería, Granada y Málaga las más afectadas y durante el otro máximo de la serie, en 2012, lo fue la zona del Estrecho y la provincia de Cádiz en su vertiente mediterránea. De forma similar, también desde el año 2014 hasta 2016 los avistamientos han tenido una mayor concentración en la costa mediterránea, especialmente en la Costa del Sol y en Cabo de Gata, sin embargo, en el año 2013, igual que sucediera el año anterior y sobre todo en el año 2010, hay un reparto más uniforme, distribuyéndose los avistamientos tanto en la costa atlántica como en la mediterránea, incluso en mayor medida en esta última.

En cuanto a las especies de medusas observadas con mayor frecuencia, destaca la Pelagia noctiluca y la Cotylorhiza tuberculata; la primera en grupos de muchos ejemplares y la segunda, en cambio, en individuos solitarios o en pequeños grupos.

En menor número aparece hasta el 2012 la Bolinopsis ultrea, aunque desaparece de los registros a partir de ese año. A partir de este momento empezó a ser avistada con mayor frecuencia la Rhizostoma luteum. También es destacable el número de avistamientos de Aurellia aurita en los años 2007 y 2008.

Pelagia noctiluca     aurelia aurita

Mención aparte merece (aunque no se trate realmente de una medusa) la peligrosa Physalia physalis (“Carabela Portuguesa”). Esta ha solido estar siempre prácticamente ausente de nuestras costas. Sin embargo, apareció en mayor número que Pelagia noctiluca en el año 2010. Y luego reapareció aun en mayor número en 2013, afectando este año con especial gravedad a la costa atlántica. De 2013 a 2016, sin embargo esta especie está prácticamente ausente en la costa andaluza. Vuelven a ser Pelagia nocticula, acompañada de Cotylorhiza tuberculata y Rhizostoma luteum, las especies más frecuentes.

physalia physalis

Se han observado correlaciones entre la localización de los avistamientos y un aumento de la temperatura superficial del mar. A esto se suma los niveles de concentración de clorofila, aunque no siempre ha ocurrido así. Parece ineludible que para poder llegar a conclusiones que expliquen con rigor el fenómeno, debe continuarse el estudio para permitir un análisis estadísticamente fiable en el que intervengan, a su vez, datos climáticos en series significativas.

Enlaces de interés:

Consejería de Salud y Bienestar Social: efectos, tratamientos y tipos de medusas presentes en el litoral.

Instituto de Ciencias Marinas de Andalucía (ICMAN).

Proyecto PERSEUS: información sobre avistamientos de medusas.