Al hablar de la contaminación del aire, algunos autores la comparan con una epidemia invisible. Uno de los componentes principales del aire, las partículas, pueden ejercer una influencia considerable en nuestro medio ambiente y, sobre todo, en la salud humana.

La atmósfera está en permanente contacto con el ser humano. Por lo tanto, el sistema respiratorio constituye la principal vía de entrada al organismo para el material particulado atmosférico. El grado de penetración dependerá del tamaño de la partícula, ya que a menor tamaño, la partícula podrá eludir
más fácilmente los mecanismos de defensa del sistema respiratorio. Los estudios más recientes apuntan hacia las partículas de menor diámetro (partículas finas, con diámetro inferior a 2,5 micras) como las causantes de la mayoría de las afecciones respiratorias.

Los aerosoles, en el punto de mira

La mayor fuente de incertidumbre en las predicciones futuras del clima son los efectos climáticos
producidos por los aerosoles, ya que las partículas atmosféricas afectan al balance de la radiación terrestre.  El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) y diferentes autores han
demostrado la influencia del material particulado atmosférico sobre el balance radiativo global, al producir un efecto de refuerzo positivo o negativo en función de la naturaleza de las partículas atmosféricas.

A esto hay que sumar otros efectos adversos adicionales del material particulado atmosférico tales como la reducción de la visibilidad, la eutrofización y acidificación de los ecosistemas terrestres y acuáticos, y el deterioro de los materiales de naturaleza diversa.

Y es que el aerosol atmosférico es un cóctel complejo desde el punto de vista químico y mineralógico. Los
distintos tamaños de los componentes, desde decenas de micras hasta varios manómetros, hacen que sean necesarias técnicas muy especializadas para su estudio desde el punto de vista de preparación, acondicionamiento y análisis químico.

Red de vigilancia y control de la calidad del aire

En Andalucía,  la Red de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire posee más de cien estaciones de muestreo. Con ellas se obtiene mediciones de los niveles de gases contaminantes y partículas atmosféricas en tiempo real. Además, se realiza el muestreo de estas últimas con el objetivo de su posterior análisis y caracterización química.

Estación perteneciente a la Red de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire de Andalucía.

Los cinco contaminantes críticos que se miden en la Red son: dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno, ozono, monóxido de carbono y material particulado atmosférico. Además se miden otros compuestos químicos con alta toxicidad, entre los que destacan el arsénico, níquel, cadmio, plomo y benzoapireno.

Las medidas que se obtienen no sirven solamente para conocer de forma puntual la composición del
aire y su calidad. Por el contrario, el análisis de series históricas sirve para estudiar su evolución en el tiempo y poder proyectar tendencias futuras. De esta forma, se puede saber, para cada uno de los contaminantes estudiados, si las medidas de limitación de emisiones que se hayan puesto en marcha son efectivas o no. De ahí el importante valor que poseen para trazar las líneas estratégicas en materia de calidad del aire.

Noticia extraída del IMA 2016, capítulo 4: El origen de la contaminación atmosférica en Andalucía. Consultarlo para ampliar esta información.

 

Foto cabecera: Polo químico (Palos de la Frontera, Huelva). Autor: Héctor Garrido (CSIC)